12 de julio de 2012

Maggie y sus milagros mágicos, por Tomás de Utrera


Sólo conocí a Howard McGhee una vez en un club de Los Ángeles donde tocaba con su alma gemela “musical” de toda la vida, el saxo tenor, Teddy Edwards. Pero una vez fue suficiente para quedarme impresionado por el genio y la humanidad de este hombre. Debía de estar pasando un periodo difícil en esa época porque parecía estar muy tenso, sin embargo se tomó la molestia de ofrecerme buenos consejos sobre como tocar y practicar.

Time Waits - Howard McGhee
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Aunque yo era un músico de viento-madera y no viento-metal, gran parte de sus consejos se centraban alrededor del dominio y la emisión del sonido. Era categórico respecto al sonido “personal”, como desarrollarlo y fomentarlo. Lo más importante es que realmente escuches tu propio sonido. Escucha atentamente. Después de todo, este es tu sonido y por tanto debes estar totalmente y completamente familiarizado con él. Es una parte tuya y funciona en tu contra pensar lo opuesto. Me dijo que le escuchará pero aún más que escuchara a Edwards ya que él era un saxo tenor. Me llevó algún tiempo pero comencé a darme cuenta de lo que quería decir. Regresaré a esto más adelante

 
Una de las cosas que aprendí esa noche fue a tocar notas tenidas y no solo a tocarlas pero a escucharlas e intentar convertirte en parte de ese sonido. Cuando seas capaz de hacer eso, habrás creado tu propio sonido personal, tu sello propio que podrás incorporar a tu música. Podrás decir quien eres, lo que quieres, lo que sientes y en lo que crees.

Maggie sugirió que me pusiera en una esquina de la habitación y tocara notas tenidas y que permitiera que el sonido rebotara hacia mí. Este simple ejercicio hace maravillas! Muchos años después Johnny Griffin añadió a esto diciendo, puedes empezar con la nota Sol más grave del registro del saxo y vas lentamente trabajándolo hasta llegar a las notas más agudas, sostienes cada nota cuatro pulsos a una velocidad mediana. Cuando llegues al Fa agudo, empiezas de nuevo a descender hasta llegar a la nota más grave de tu saxo. (Si bemol grave) Pero continúa escuchando ese sonido. Ese eres tú y si haces este ejercicio concienzudamente, el público empezará “a escucharte hablar con tu propia voz.” Puede que algunos días sea tan difícil concentrarte que solo podrás hace este ejercicio y nada más, pero será suficiente. Escucha a Griffin y verás que todo tiene su recompensa. Tengo la sensación de que Sonny Rollins también practicaba de esta manera. Con el clarinete empiezas en el Do más grave y vas hacia lo más agudo y regresas hacia lo más grave, esta vez descendiendo hasta Mi grave. Cada pocos días (lo que te resulte más cómodo) añades un pulso a cada tono e intenta ascender medio tono más.


Estoy convencido que si “Maggie” no hubiese tenido tantos problemas con las drogas en la década de los 50 y hubiese podido tocar con más regularidad, la historia del arte del jazz y sobre todo el de la trompeta hubiera sido completamente diferente. Estuvo allí al principio y fue parte de ese comienzo. Sé que esta pequeña “charla” no es tan larga y emocionante como otras que os he escrito pero quizás es mucho más importante. Escucharos hablar, seréis menos proclives a meter la pata y cagarla. Manteneros en control tanto de vuestro sonido como de vuestras ideas en la vida como también en la música. Esto me lo enseño una de las personas más cariñosas, más afables y generosas con la que he estado jamás y sabía que pasaba por una mala racha con muchos cambios difíciles. A pesar del poco tiempo que pude pasar con él y que generosamente compartió conmigo puedo decir que era una persona estelar y de las cuales desgraciadamente, no abundan en este mundo. Creo que el ángel Gabriel debe de estar tomando alguna clase con “Maggie” y no sólo de trompeta.

Blues in the Closet - Howard McGhee
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