30 de abril de 2011

Del folklore al flamenco (1ª Parte) por José Luis Serrano

  Este artículo, sin más pretensiones que la de entretener a quien le pueda interesar, pretende ser un viaje desde el folklore popular hasta el flamenco, tomando como referencia el Fandango de Charilla, un cante bailable folklórico; el Jabegote, un cante flamenco de ritmo abandolao y la Malagueña.


  El Fandango de Charilla desciende de los Verdiales de Málaga pero he preferido usarlo como ejemplo ya que no goza de la popularidad que afortunadamente tienen hoy en día los Verdiales en la provincia de Málaga y ya de paso para darlo a conocer fuera de su ámbito local.


1. El Fandango de Charilla

Cante: Juan “Tabaco” y Cristóbal González
Violín: Doroteo Hidalgo
Bandurria: Villén
Guitarra: ¿?

  Charilla se halla en la zona noreste del término municipal de Alcalá la Real en la provincia de Jaén y tiene una población estimada en 471 habitantes. Al este linda con Santa Ana, al sur con Alcalá la Real, al oeste con Castillo de Locubín y al norte con Valdepeñas de Jaén.


  Se asienta a los pies del cerro de la Torre y domina la cañada de la Boca de Charilla, ruta de penetración natural que utilizaron las distintas culturas. En 1977 unos niños encontraron unas joyas de origen Hispano Musulman llamado el tesorillo, testimonio de su época andalusí, cuando se la conocía con el nombre de Sajral Walad y fue construida sobre los restos de un asentamiento romano llamado Ciudad Flora.

  Muchas son las rutas de transmisión de las músicas tradicionales; a veces el curso de un río o rutas comerciales como en este caso la de venta de pescado entre Málaga-Antequera-Alcalá la Real (también se cree que la ruta pudiera ser desde Vélez-Málaga pasando por Alhama de Granada y Montefrío). Estos vendedores vendían pescado por los cortijos de la zona y enseñaron el cante y el baile por Verdiales a sus habitantes, que con el paso del tiempo fue tomando características diferentes según la zona en que se interpretaba.

  Los Verdiales de Málaga son una de las manifestaciones musicales populares más antiguas de la Península Ibérica, tienen su origen en sociedades matriarcales que adoraban al Sol. Sus fiestas principales: 24 de Junio y 28 de Diciembre coinciden con el solsticio de verano y de invierno y estaban relacionadas con tareas del campo como la siembra o la recolección.

  El hecho de que se dieran en la zona montañosa de los Montes de Málaga hizo que se vieran poco influenciadas por las distintas civilizaciones que se asentaron en la zona del litoral.

  Con la llegada de los cristianos la Iglesia convirtió al cristianismo estas fiestas de origen pagano celebrándose desde entonces San Juan en verano y el día de los Santos Inocentes en Navidad.


  El Fandango de Charilla al igual que los Verdiales es un cante bailable, que se ejecuta musicalmente en modo dórico –también llamado modal- en su parte instrumental y en modo mayor en su parte cantada; donde termina en la llamad caída, resuelve la letra y vuelve al modo dórico.

  Es un compás de 3X4 y su estructura musical es la siguiente:

  DO / FA / DO / SOL7 / DO / FA / MI

  Aunque puede haber otros acordes de paso, éstos son los principales.

  En cuanto a la métrica son siempre coplas de cuatro o cinco versos octosílabos de los que se repite alguno para completar las seis estrofas de que consta el Fandango.

  La palabra Fandango tiene varias acepciones; según la RAE es un antiguo baile español, muy común todavía en Andalucía, cantado con acompañamiento de guitarra, castañuelas y hasta de platillos y violín, a tres tiempos y con movimiento vivo y apasionado; también define el tañido y coplas con que se acompaña, y coloquialmente bullicio o trapatiesta.

  En algunos lugares la palabra Fandango define a la fiesta en la que se interpretaban estos fandangos principalmente pero también otras músicas.

  Estas fiestas se daban en los cortijos hasta mediados del siglo pasado, en que por varias causas; como el progresivo abandono de las cortijadas para irse a vivir a los pueblos y ciudades o como la aparición de otras formas de entretenimiento como la radio o la televisión han ido desapareciendo.

  Estas fiestas a parte de un modo de diversión y entretenimiento eran la única oportunidad para relacionarse jóvenes de distinto sexo; eso si, siempre con la vigilancia de las mozas por parte de sus madres, que además de vigilar también se divertían por lo que al final todos, jóvenes y mayores disfrutaban de la fiesta.

  Se celebraban en cortijos, normalmente se buscaban que tuvieran una cocina grande, pero sino en cualquier sitio se podía improvisar una fiesta. Se llamaban también fiestas de candil porque era de la iluminación de que disponían y solían celebrarse en invierno en que las noches eran más largas.

  Las coplas de los Fandangos eran el vehículo de comunicación por el cual se echaban en cara defectos o virtudes, se hacían declaraciones de amor y hasta se provocaban duelos y riñas; entonces la fiesta podía acabar con el palo al candil y hasta algún que otro mamporro, aunque no era lo habitual. Estas coplas eran aprendidas y a veces se improvisaban en el momento al igual que el Trovo, arte de improvisar poesía dialogada que aún se mantiene en zonas de Andalucía como la Alpujarra Granadina y Almeriense y en zonas de Murcia.

  La entrevista que se reproduce a continuación fue realizada en el mes de Julio de 2009 en Charilla, en casa de Cristóbal González y es muy interesante tanto por lo que nos cuenta sobre el Fandango como lo relativo a la forma de vivir y de diversión de la época.

  También se reproduce una grabación del Fandango realizada el mismo día junto a José López acompañando a la bandurria; en la que, aunque han pasado 45 años de la anterior grabación de 1964 y las facultades de Cristóbal, que tenía en el momento de la grabación 80 años, obviamente no son las mismas que entonces, conserva todo el carácter y la esencia del antiguo Fandango. Cristóbal hizo gala de una envidiable memoria cantándonos multitud de coplas, algunas de ellas compuestas por él, de las que he seleccionado estas cuatro.

 
Cante: Cristóbal González
Bandurria: José López
Guitarra: José Luis Serrano
 

  Entrevista a Cristóbal González (Charilla, 15 de julio de 2009):

¿De quien aprendió usted el Fandango de Charilla?

  El Fandango de aquí lo aprendí de Doroteo Hidalgo Pérez que tiene ya 93 años y aprender a cantarlo, que a mi me costó muy poco porque yo ya sabía el del Castillo de Locubín y son muy parecidos, de Cristóbal Rueda Gutiérrez, un hombre mayor y tocarlo lo tocaba Doroteo con el violín y lo acompañaba un señor que se llamaba José El Molinero, un hombre pequeñito que tocaba la guitarra muy bien.

  Y ese hombre, Doroteo; lo aprendió muy bien porque era un hombre muy activo en todo, era recovero (1), iba por los cortijos y si por ejemplo le pillaba en la Hoya pues se quedaba a dormir y allí lo aprendían de los pescaeros que por lo visto venían de Málaga hace por lo menos doscientos años con burros vendiendo pescao; que llegaban hasta aquí y claro, dormían; que para vender 50 kilos de pescao se tiraban 5 días en estos mundos y ellos claro, en los cortijos como la diversión que había era esa pues casi todas las noches, sino en un cortijo en otro había baile y los hombres le enseñaron a gente de por aquí.

(1) Recovero: Oficio que consistía en ir por los cortijos recogiendo los huevos (recovar) y cambiarlos por artículos de mercería (jabón, camisetas, calzoncillos, medias, etc., etc.) y era muy adecuado para aprender los cantes por dos razones: se relacionaban constantemente con gentes de otras zonas y al ir de un sitio a otro tenían muchas horas de soledad para poder aprenderlos.

  Y eso ha ido roando por ahí, estuvo con la historia de la guerra todo eso parao y allá por los años 60 lo grabaron los coros y danzas y la sección femenina; fueron a Jaén a grabarlo, aquello lo cantaba Cristóbal pero no pudo ir y lo grabaron con las mismas coplas que cantaba él pero con el tono cambiado.

¿De dónde vienen estos cantes?

  Estos cantes renacen de los Verdiales de Málaga, un tono de los Verdiales igual que, que te digo yo, una
Sevillana o...

 ¿Cuál es la letra de Fandango más antigua que conoce?

   Recuerdo una de cuando tenía 14 o 15 años, pero es de Fandango del Castillo de Locubín que son muy parecidos.

Dale, dale tocador
pa que la guitarra suene
que está mu lejos la cama
donde mi morena duerme

  Yo tenía una comadre que lo cantaba muy bien, había otra que decía:

Todos los buenos cantaores
se arriman a la guitarra
yo como no lo soy
ni me arrimo ni me llaman

y había muchas, la gente cantaban y les salía muy bien a las criaturas. Yo he sido muy romántico, siempre he cantado coplas bonicas a las mujeres, las feas no me gustaban.

¿Cuando se interpretaba el Fandango?

  El fandango se cantaba cuando las mozuelas estaban hartas de bailar otras cosas, a las dos o las tres de la mañana y claro, allí se estaba a gusto y ya salían los viejos y las viejas a bailarlo también.

¿Recuerda alguna letra referente a los Pescadores o la Mar?

  No, las letras son ya de aquí, Cristóbal cantaba mucho esas que se han grabado ahora, aunque hay una que se ha grabado así:

Si me quieres dime si
y si no me das veneno...

Y la correcta es:

Si me quieres dime si
y si no me das de mano
que en de tu casa a la mía
para zapatos no gano

Dar de mano es dejar esto ya, significa terminar o como dicen ahora cortar; cuando estábamos trabajando, por la tarde, cuando ya soltábamos, era dar de mano.

  Y los Fandangos del Castillo de Locubín, de Noalejo, de Valdepeñas, de Jaén; ¿en que se diferencian?

  En cada pueblo tenían el suyo y el del Castillo y Charilla se diferencian muy poco, aunque son distintos y también provienen de los Verdiales. Se ve que venían varias gentes y cada uno sabían el suyo, la gente que iba por el Castillo pues enseñaban el que ellos sabían, por que de Málaga no vendrían todos del mismo pueblo. Yo me crié en un cortijo del Castillo y aprendí el del Castillo, luego me vine a Charilla y aprendí éste.

 ¿Se acuerda usted de los que participaron en la primera grabación del fandango de Charilla que se hizo?

  Eso lo grabamos en Alcalá la Real, detrás de la Iglesia de las Angustias, en una casa que vivía Doroteo; con un casette, quizá sería con el mío, uno que traje de Alemania.

  Doroteo tocaba el violín, la bandurria Villén, lo cantamos Juan, un hombre que le decían Tabaco que tocaba el acordeón y yo y la guitarra no me acuerdo.

  Porque cuando lo aprendieron estas mujeres que lo han grabado ahora, era después de la Guerra y entonces no había grabaciones ni historias para grabar.

 Cristóbal González

¿Que instrumentos se utilizaban antiguamente?

  Yo recuerdo la guitarra, la bandurria, y el laúd. El violín llegó después, recuerdo que había en el Castillo unos que les decían "los Formales", tenían una orquesta y uno de ellos tacaba el violín,  y luego el primer violín que por cierto toqué yo con él es un pariente mío que vive aun, que tiene un año mayor que yo, que tocaba el violín bastante bien y luego Doroteo, a parte de los que había en orquestas.
  Pero al principio era la guitarra, la bandurria, y el laúd, con eso aprendimos nosotros, donde yo me crié primero salió un grupillo, luego otro y había muchos. Y también se usaban las castañuelas para el Fandango.

¿Cómo eran las formaciones musicales de entonces?

  Mira, estábamos a hora y media del Castillo, y a los catorce años mi padre se dio cuenta que a mi me gustaba mucho la música, a él también; entonces me compró la flauta travesera, le costó catorce duros y a otro muchacho su padre le compró un laúd y a otro una guitarra. Y entonces nosotros terminábamos nuestro trabajo y siempre había alguien que sabía más, lo mismo que los maestros que teníamos que no eran maestros sino alguien que sabía leer y escribir y nos enseñaban; y luego era todo a oído. Entonces no había nada más que música para divertirse. Bueno, yo cantaba porque tocaba la flauta y no podías estar toda la noche y además tenía voz y buen oído y las canciones las cantaba yo, hacía las partes precisas con la flauta y lo demás cantaba. Y yo aprendí de un vecino que se llamaba Manuel Jiménez Mudarra, su padre tocaba la guitarra y la bandurria y aprendió a tocar la flauta travesera en la mili en Algeciras, en la banda de música; que entonces los militares tenían unas bandas maravillosas, claro como no tenían otra cosa que hacer estaban todo el día y él me enseñó, y como también sabía la bandurria, el laúd y todo eso, enseñó a los otros. Y luego a otros grupos les enseñaban otros y así.  
  Y así aprendíamos, después de cenar y de haber cuidado el ganado y todo eso nos veíamos una noche en casa de uno, otros días en la mía y así, y aprendíamos de oído; yo tenía muy buen oído, yo iba al Castillo y sentía en la radio una canción y llegaba a mi casa pillaba la flauta y la sacaba de momento, se la enseñaba a los otros y ya la sacábamos.
  Hubo unos años muy bonitos, que te digo yo, por el 1947 ha habido 20 años muy bonitos, nos juntábamos en los cortijos para ensayar para la Navidad, las mozuelas, los mozuelos y las madres y los padres nos enseñaban lo antiguo, villancicos y de todo. Esas estrofillas que yo canto son de escuchárselas a unos y a otros.

 ¿Que canciones se interpretaban entonces?

  Lo que más tocábamos era Pasodobles, Rumba, Fox lento, Fox rápido que era dos pasos a un lado y dos al otro, el Tango y también había quien bailaba algunas Sevillanas antiguas, como esa que decía:

Lo tiré a un pozo, lo tiré a un pozo
el clavel que me diste, lo tiré a un pozo
yo no quiero claveles de ningún mozo
Eres una ladrona que me has robado
eres una ladrona que me has robado
to los cinco sentíos, to los cinco sentíos
Que Dios me ha dado

  Había un viejo que se llamaba Miguelico Ojeda, que tenía una guitarra muy vieja, aquello era un talento; la gente antiguamente no podían estudiar, era a fuerza de la cabeza que tenían, tocaba con la guitarra y lo cantaba a la misma vez, la Malagueña, La Rondeña, La Jota, parece que lo estoy viendo cantando la Jota de Aragón y el Fandango no me veas. En los cortijos había que pasar la vida de alguna manera; tocaba el hombre la guitarrilla; Dios, que bien!

 ¿Como cambiaron las formaciones musicales?

  De la cuerda, pasaron a los acordeones de fuelle, de madera; revuelto con la bandurria y la guitarra; con aquello bailaba la gente más que tontos, con el acordeón na más ya bailaba la gente -Cristóbal imita el sonido del acordeón- focu, focu, putas suben, putas bajan, ja, ja; que se iba a hacer entonces, ni había radio, ni había televisión, ni había ná y había que vivir. Nos juntábamos en los cortijos, había muchas cosas que hacer en los cortijos, por ejemplo en el otoño el día que hacían el pan de higo, invitaban a los vecinos allí y como habíamos muchos que tocábamos y nos gustaban estas historias, llegábamos allí y unos le daban a la máquina, otros echaban higos y cuando terminábamos a las 10 o las 11, vamos de baile ahora, venga los mozuelos y los viejos, a bailar allí todo el mundo; luego ya en la otoñá a desgranar maíz, entonces no había apaños, hoy hay apaños para desgranar maíz y para todo, y había que desgranarlo a pulso, entonces igual había que sacar dos sacos de maíz y nos juntábamos lo menos veinte criaturas, todo el mundo como podía allí, con las tenazas o como podía y luego ya la música, la bandurria, la guitarra y a bailar, y así era; entonces esa era la vida que había.

  Y luego empezaron los acordeones Piano y las orquestas ya de música de aire, la trompeta, saxofón, clarinete y Yamba (Batería).

  Y luego ya fue la cosa progresando y las orquestas de aire, y todo esto ya cayó. Como no fuera en las fiestas grandes; ya la gente empezó a tener dineros.

  ¿Tú sabes lo que ganábamos nosotros cuando íbamos a tocar? Quince, veinte pesetas, toda la noche tocando; los Carnavales tocábamos tres noches, ganábamos ocho o nueve duros por las tres noches. Te sabías seis o siete piezas y con eso estábamos toda la noche, tocabas un pasodoble, una rumba o un vals, el vals lo bailaba mucho la gente y había gente que bailaba pero que muy bien, y así lo pasábamos; que antes la gente eran más apretaos para las fiestas que igual estaban tres o cuatro días en Navidad sin acostarse de una casa a otra, ya ha cambiado esto y como no haya gente que le guste la música y la tradición....

 ¿Venían otros músicos de fuera?

  A las fiestas grandes venían orquestas de aire o de piano que para bailar eran igual, y llegó un momento que sólo nos llamaban cuando eran bailecillos de poca importancia en los cortijos, como el cumpleaños de la novia de uno, el día del padre de otro, etc. y llegó un momento en que nosotros no alumbrábamos nada, nada más que al servicio de los amigos.

  Luego empezó la música moderna, y las orquestas de ahora que llevan una millonada en aparatos, que para colocar todo lo que lleva un grupo de esos hace falta un escenario de veinte metros cuadrados y nosotros nos poníamos en lo alto de una mesa, encima una tabla nos poníamos los tres y ya está, todo el gasto hecho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada