2 de agosto de 2012

Juan de Arcos, una Peña de extrarradio



  La Peña Cultural Andaluza Juan de Arcos en Badalona se inauguró el 4 de Mayo de 1968 en el bar del Farolillo, en una reunión de ocho personas con el nombre de Peña Flamenca de Badalona y de allí pasó al bar del Gordo en la calle Mariano Benlliure, 62 en la que ya como Peña Cultural Recreativa Juan de Arcos estuvo 10 años. Da varios bandazos hasta que finalmente su sede se ubica en la calle Vallvidrera, 5 que es donde se encuentra actualmente.


 

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Seguidillas de Pavón
Cante: Juan de Arcos
Guitarra: Enrique de Melchor
Piano: Arturo Pavón


  La Peña toma el nombre del cantaor Juan Rodríguez Pérez nacido en la localidad gaditana de Arcos de la Frontera y fallecido en Jerez de la Frontera en 2010. Juan de Arcos verá marcados muchos aspectos de su cante por su relación artística con Pepe Pinto y Pastora Pavón “La Niña de los Peines”, siendo muy personal en su forma de decir los fandangos. Juan compagina su faceta artística como cantaor con varios trabajos como regentar un bar o funcionario de la Administración Pública de Catalunya y desarrolla su faceta artística desde los años 50 entre Barcelona y Francia. Y en 2000, desde Jerez de la Frontera, con la guitarra de Enrique de Melchor y Arturo Pavón al piano, casi ná; su disco homónimo “Juan de Arcos”, un homenaje a su admirado Manolo Caracol, ve la luz.

   En el año 1974 junto a la Casa de Andalucía situada, por entonces, en plena Via Laietana de Barcelona (hoy relegada al extrarradio), la Peña Juan de Arcos organizó la primera Feria de Abril de Catalunya en La Pava (Castelldefels) y la Romería, ése mismo año, en Arenys de Munt.  

1ª Feria de Abril de Catalunya en La Pava (Castelldefels), año 1974.
   Por nuestra entidad, en estos 44 años de historia han pasado figuras de conocido prestigio como Miguel Poveda o Mayte Martín y actualmente se programan matinales flamencas los domingos cada dos semanas por las que han pasado cantaores como Pepe Hoyos, Juan Pavón, Pepín Torre, Juan Manuel Caro, La Gitana Portuguesa, Antonio Luengo, Carlos Delgado, Paco el Colomense, Rosa Álvarez, El Niño de Plasencia, Manolo Méndez, Juan José Carlos García, El Niño del Pueblo, El Dioni, Curro Algeciras, Rogelio Ojeda, El Rodeño, Chiqui de la Línea, Juaneke, Ricardo Peñuela o Jiménez Rejano “Niño de Puente Genil” poniendo especial atención en los nuevos valores del cante como Luis Roque, Rubito de Pastora Hijo, Luis el chico, Carlos López, Víctor de Paula, Carmen Doorá, Ana Colón, José Luis Serrano, Cristina López, El Niño Hardcore, Víctor Palacios o Rosalía; del baile como Pedrito, Gandom Garousi o Isabel Rivera; y musicalmente nos han acompañado guitarristas de la talla de Rafael Cañizares que de niño, acompañaba a Manolo del Río o Juan Ramón Caro y nuevos valores como Sergio Muñoz, Manuel Vichi, Roger Sabartés o Angel el Dorao y Lele Leiva al cajón.


   También hay sitio para la Copla con artistas como Antonio de Faugena, Estrellita de Graná, Cristóbal Calvente, Carmen Carrasco o Paqui Jarque.

   Chiquito de Sevilla ha sido durante muchos años el guitarrista oficial de la Peña, así como José María “Parrita”, Paquito “El Relojero”, Alberto Fernández, Chema Prada o Luis Roque; y actualmente es el maestro Justo Fernández que, con una dilatada carrera a sus espaldas, nos hace disfrutar cada domingo con su magistral forma de concebir el acompañamiento al cante.
  Rafael Cañizares.
   
    Según nos cuenta uno de los fundadores y el actual presidente de la Peña, Manuel Rivera; muy vinculado a la entidad y a la que ha dedicado buena parte de su vida; en cualquier bar había cante, y el ambiente que recorría la multitud de peñas era de buena gente, alegre, cariñosa, amable y en el que no había lugar para las discusiones. Muchas noches eran 14 o 15 cantaores los que concurrían y no podían cantar todos, hoy la cosa está más flojilla pero nos mantenemos.

  El primer concurso de cante flamenco de la Peña Juan de Arcos se organizó el 10 de Febrero de 1974 y a lo largo de los años lo han ganado entre otros Agustín el Cacereño, Antonio Heredia “El Cerezo”, Miguel de Tena o Raquel Cantero. Pero la peña siempre ha funcionado con cantaores locales (a mil kilómetros a la redonda, chispa más o menos), como Félix Gómez, Rubito de Constantina, José Vargas, Antonio Bienvenida, Manolo del Río, Juan de Ubeda, Valentín de Aldea, Agustín el Cacereño, Antonio Sevilla, Niño del Colonil, Blas Maqueda, Joaquina Moreno, Antonio el Gaditano, Manolo Linares, Juan el Topareño, Consuelo Aguilera, Rubito de Pastora, Carmen Corpas, Merche Vallecillos, Manolo Alfaro, Isabel de Mérida, Paco el Malagueño, Niño de Fuente Carretero, Antonia Granados, Domingo Romero, los Rumberos Sevillanos, Juan Torres “El Ciclón”, Manuel Ávila o el titular de la peña, Juan de Arcos afincados en Badalona y alrededores de Barcelona principalmente; aunque ha recibido la visita de otros como Manolo Simón y José Vargas.
Primer Concurso de cante flamenco 
  Al ser entidades sin ánimo de lucro, una peña flamenca que no recibe subvenciones, como es nuestro caso, se ve obligada a realizar actividades como las recurrentes rifas, entre otras, para salir del paso; aunque son muchas las entidades que han ido cerrando a lo largo de estos años en Barcelona y su extrarradio; debido principalmente, entre otros muchos factores sociales, al desinterés que la mayoría de los jóvenes; que, aunque activos e inquietos en la materia artística que rodea al flamenco ven a las peñas flamencas como un sitio que no va con ellos y esto, intuyo; que también ocurre en Andalucía.

  Algunos domingos he visto con una mezcla de tristeza y admiración la presencia de un señor que; con una edad bastante avanzada, acude a las matinales arrastrando un carrito con el que soporta una botella de oxígeno que tiene conectada a las vías respiratorias. Y no puedo evitar compararlo a la situación en que se encuentra la afición flamenca actualmente.

   Afortunadamente, el flamenco tiene una muerte muy lenta, ya que lleva muriéndose desde que nació; pero me gustaría ser optimista y como dice mi maestro Perico del Lunar Hijo: ¿El mejor cantaor? Está por nacer!

El presidente Manuel Rivera, Juan Manuel Almarios alcalde de Arcos, Manolo Linares, Rubito de Pastora, Agustín El Cacereño, Antonio Heredia El Cerezo y el rapsoda Curro Gadella.


                                              
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                                                          Carcelero, carcelero                                                       
                                                         Cante: Juan de Arcos
                                                     Guitarra: Enrique de Melchor
                                                            Piano: Arturo Pavón
 
  Para revivir como eran las reuniones de los sábados por la noche en aquella época, no me resisto a incluir completo el artículo Cuando el pueblo canta Peña “Juan de Arcos” de Sistrells publicado por Silvestre Ramón.

  Sábado, 11 de la noche. El espectáculo comienza. El presentador, un hombre de Huelva, ante más de un centenar de personas que abarrotan completamente el local, con la gracia y el salero típico de su región, intenta a través de las palabras que siempre improvisa, incitarnos a recorrer sus tierras, sus encantos, sus tradiciones, su folklore y, en definitiva, la esencia de la manera de ser peculiar de Andalucía.

El primer “cantaor” sale al escenario. Con talante serio y con apasionamiento brotan de él las primeras canciones de la velada. El ambiente se va caldeando. A mi izquierda, uno de los espectadores, algo “alegre” ya antes del espectáculo, intenta subir al escenario para gravar en su cassette, pero es obligado a bajarse. Uno a uno los “cantaores” se van sucediendo y van arrancando del público esos aplausos que agradecen su entusiasmo y su entrega al espectáculo.

“Cantaores” de calidad

Estos “cantaores” son completamente aficionados y no cobran absolutamente nada por su actuación, excepto quizás, el placer de habernos transportado a su lejana tierra y habernos identificado con ellos en las penas, cantadas con sentimiento del campesino andaluz y las alegrías de las sevillanas que en cuanto a calidad, no tienen nada que envidiar a los que nos ponen en nuestra “querida” televisión.

La participación del público en el espectáculo juega un papel importante, con su apoyo incondicional a los cantaores y sobre todo esa identificación de vivencias e inquietudes que todos tienen.

La peña, llamada Juan de Arco y ubicada en una barriada popular de Badalona  (Sistrells) de amplia mayoría de habitantes andaluces, todos los sábados se reúne para vivir juntos las emociones y la nostalgia por esa tierra que tuvieron que abandonar “gracias” al descuido del gobierno para racionalizar la agricultura y asegurarles una forma de vida decente en sus tierras de origen.

La solidaridad de los más humildes.

                                                                                                  
Larga tradición

Dicha peña, viene funcionando desde Mayo del 68 ininterrumpidamente y su actividad principal se reduce a los festivales de música flamenca que hacen todos los sábados hasta altas horas de la madrugada.

Tampoco persigue ninguna finalidad lucrativa, se financia con una pequeña aportación de todos los socios, y los beneficios se gastan en fiestas especiales como Navidad, San Juan, Fin de Año, etc… en invitaciones para todos los socios.

Ahora bien. Cuando un pueblo se ve obligado a emigrar a otras tierras donde ganarse el sustento, cuando un pueblo, a pesar de la separación física con su tierra natal, trata de conservar sus tradiciones, su folklore, como cosa que le es propia y que forma parte de su idiosincrasia, este pueblo vibra y vive por su tierra y está haciendo lo imposible para no perder su identidad propia y como tal es merecedor de todos los respetos. Pero no nos engañemos. Esto no puede quedar reducido a un “ghetto”, al puro folklore. La cultura trasciende lo que es el cante y el baile e impregna a otros aspectos de la vida. Y la vida, asimismo, enriquece la cultura, aportándole esa savia de lo vivido, de lo inmediato.
 La sede actual de la Peña Juan de Arcos en C/Vallvidrera, 5 (Badalona)

Identificación de un pueblo

Y nos encontramos ahí en un caso que esto no se da. El andaluz, al igual que el gallego, el valenciano o cualquier hombre emigrado que vive actualmente en Catalunya se encuentra con esa dualidad. Por un aparte está desplazado de su tierra, de sus orígenes y por otra intenta revivirlos a través sólo del folklore y esto puede conducir a una situación en que el folklore se transforme en “folklórico”, en alienante, en refugio de nostálgicos, de que otros tiempos fueron mejores.

Si la vida la hemos de hacer aquí en Catalunya, es aquí donde todos hemos de aportar parte de nosotros mismos, de nuestras vivencias, de nuestra identidad. Y esto trasladado a lo social nos dice que la comunidad andaluza, al igual que todas las demás es un componente más de la nueva cultura popular catalana que todos hemos de construir y con la aportación de todos los que viven y trabajan en Catalunya, y por tanto catalanes. Si bien, la cultura catalana, que apenas se ha podido desarrollar por razones obvias, ha de ser la vértebra de esta cultura que empieza a nacer y que tendría que ser la síntesis de todas las aportaciones que recibe esta cultura catalana por parte de otros pueblos que ahora están viviendo en Catalunya.


Corría el año 1976 cuando Silvestre Ramón escribió este artículo y ahora la columna vertebral de la cultura catalana anda falta de alguna vértebra. Que las peñas flamencas se reinventen o que muramos de nostalgia. Qui Vivra Verra! que diría Demófilo.


      José Luis Serrano:   Secretario de la Peña Cultural Andaluza Juan de Arcos

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