18 de marzo de 2011

¿El jazz ha muerto?...Quién ha dicho? por Tomás de Utrera. Traducción de Pastora Sorensen

   Tomás de Utrera conoció en Madrid el flamenco, más flamenco. Y aunque ya no reinaba don Antonio Chacón en Villa Rosa ni a la Leona de Ramón Montoya rendían pleitesía los parroquianos; todavía se podía escuchar buen cante en el Café de Silverio.

   Con su saxo por los bares se tuvo que buscar la vida alguna vez, y era allí; en las calles, en los bares, donde el flamenco campaba a sus anchas, donde sonaba una guitarra y donde se decían las verdades, con el pecho de cristal. Conoció a guitarristas como Diego del Gastor y Melchor de Marchena y con su guitarra acompañó a cantaores como Rafael Romero, Miguel Vargas o Rancapino y otros menos conocidos, pero no menos flamencos como Manolo Heras o Marcelino Sánchez.
Tomás de Utrera en los años sesenta en Madrid con el grupo ¨Mantuano Rhythm Machine¨

   Pero como empezó todo, como él dice, fue con la música de jazz; y a ella ha vuelto. Desde Chicago nos envía, algo que le agradecemos que comparta por lo que tienen de personal, unas cartas o reflexiones que él escribió a modo de testimonio a sus hijas de las andanzas de su padre cuando, siendo joven, compartió aventuras con músicos de jazz que ahora son leyenda. 

   Tomás de Utrera compartió vivencias, por la época y seguramente, por su forma abierta de ser, con lo más granado del jazz en la costa oeste, la West Coast jazz.

   Por respetar el idioma original en el que se escribe de jazz que es el inglés, pondremos el documento original y la traducción al castellano realizada por su hija Pastora, que también ha heredado de su padre su amor por la música.

   
   José Luis Serrano  





Tomás de Utrera y Hamid

   En la actualidad, muchos se preguntan que le ha ocurrido al jazz después de 1967 pero después de pensarlo detenidamente he llegado a la conclusión de que no le ha pasado nada al jazz desde 1967 pero mucho ha pasado dentro del jazz. El Jazz todavía es jazz, ha continuado evolucionando, quizás a un paso más lento en sus últimos 50 años pero es de esperar cuando miramos atrás y consideramos su evolución al principio, que fue meteórica comparada con otras formas musicales de transmisión “oral” a lo largo de la historia.

   Pero no cabe duda que algo le ha pasado a su demografía. Su número de seguidores se ha reducido considerablemente y hoy en día hay menos personas escuchando el jazz que cuando yo era joven. Esto es especialmente cierto entre la gente más joven. En mi época existían más institutos que tenían programas de música en su plan de estudios que hoy y en el caso de mi instituto, como la mayoría de los alumnos provenían de lo que antes llamábamos una clase media baja, había instrumentos que los alumnos podían pedir prestados. Más institutos, especialmente aquellos en el casco urbano, tenían una variedad de clases de banda u orquesta. (nota del traductor: esto lo podemos apreciar en España cuando nos fijamos en Valencia, donde  desde una temprana edad todos los niños tocan en la banda de su pueblo) La mayoría tenían además una Swing Band y una Big Band, en aquel entonces estaban más en auge y por tanto eran más pertinentes que hoy en día. En los bailes de instituto se utilizaban las Swing Bands a diferencia de hoy que se utilizan los grupos de rock de tres o cuatro miembros. Todos los miembros de un grupo swing tenían sus solos y aprendían a improvisar en todas las tonalidades.  La distancia entre un grupo pop y de jazz no era lo que es hoy. El R&B (rhythm and blues) por ejemplo estaba más cerca del jazz que digamos el pop y el jazz hoy en día. Músicos como Jackie Kelso, Gil Bernal o Harold Land se sentían igual de cómodos tocando otros tipos de música y eran muy polifacéticos, era más complicado y más difícil tocar que la música que escuchan los adolescentes ahora. Los cantantes pop de aquella época Sinatra o Rosemary Clooney tenían que cantar con grandes orquestas como las dirigidas por Nelson Riddle o Billy May. Estas orquestas tenían los mejores músicos de jazz y los arreglos se escribían en un estilo que se prestaba al jazz. Los nombres de  aquellos músicos eran muy conocidos por más jóvenes que en los años siguientes.

Harold Land

   ¿Se puede enseñar el jazz?  Supongo que sí porque aprendimos las reglas básicas de nuestro arte en el instituto pero primero teníamos que aprender música y no sólo jazz. La ciudad de Los Ángeles tenía una gran cantidad de excelentes profesores en su sistema público de enseñanza. Nuestro instituto Belmont High, tuvo uno de los mejores, el Sr. Sheldon Mehr sólo tenía unos cuantos años más que sus alumnos. Era su primer trabajo y fue el primer paso en una dilatada y productiva carrera como docente en la zona de Los Ángeles, era un tío que estaba en nuestra onda, una persona muy aguda y perspicaz cuando se trataba del jazz. No me cabe la menor duda que si hubiera querido, hubiera sido además un músico profesional con mucho éxito. Muchos institutos se especializaban en la educación musical. En el lado oeste estaba Marshall High y nuestro instituto que entonces estaba en el lado este, también estaban Jordon High School y Jefferson High ambos con una larga tradición en la educación musical y de estos dos institutos salieron muchos grandes músicos que fueron la base del jazz en Los Ángeles por no hablar de  los alumnos que se dedicaron a la música clásica. Igualmente tenían una gran tradición de grandes profesores como Lloyd Reese, Sam Browne y William Green, tuve la gran suerte de estudiar con ellos durante un tiempo. Sé que Browne y Reese enseñaron en institutos  pero no recuerdo si lo hizo el Dr Green porque yo tomé clases particulares con él, cuando me lo podía costear.

   Enseñar a un joven a tocar jazz es algo delicado y un arte en si mismo porque como ya dije el jazz es una música oral y hay mucho que no esta en los libros. En definitiva la enseñanza académica del jazz puede ser una navaja de doble filo. Aprendimos mucho en el instituto y después muchos de nosotros sin grandes recursos fuimos a Los Ángeles City College para continuar nuestros estudios. Entonces, la matrícula costaba seis dólares por semestre. Lo más próximo a una clase de jazz era la banda de jazz y una clase de armonía al teclado. Muchos músicos con gran éxito cursaron en Los Ángeles City College. Aprendimos a tocar de una manera muy diferente a la que se aprende hoy en día en las universidades o conservatorios. Casi todo lo aprendías por tu cuenta. No teníamos libros ni los métodos que actualmente están disponibles. No me gusta enseñar a los chavales a tocar sobre los cambios nada más empezar, (un ejemplo de tocar sobre los cambios es Giant Steps de John Coltrane) me gusta la manera antigua, sin estructuras establecidas solamente intentar ser melódico, frasear de una manera propia al jazz, imitar a tus profesores y a tus músicos favoritos y simplemente intentar tener swing. Solíamos tomar un standard como “I Got Rhythm” y tocábamos a través de los cambios en lugar de tocar cada acorde. Una especie de enfoque modal para tirarse a la piscina. Queda tiempo de sobra más adelante para estudiar solfeo y teoría más avanzada y todas las diferentes escalas y sus alteraciones. Tiene que existir algún tipo de disfrute para el joven, de otra manera se aburrirá y se dispersará. Por supuesto que hay que estudiar la base, yo recibí una educación musical muy tradicional, primero aprendí a tocar el piano y el clarinete antes que el saxo. Me alegro que fuera así, me ahorro mucho trabajo más adelante.

   La musicalidad de la mayoría de los chavales que tocaban entonces era de un alto nivel, nada que ver con el presente. Todo el mundo podía tocar las escalas mayores y menores con gran facilidad y maestría. Hoy en día, los jóvenes sólo conocen algunas escalas dando lugar al dicho “Un músico de rock sólo sabe unos tres acordes y toca para un público de miles, un músico de jazz conoce miles de acordes y toca para un público de tres.” Las jam session eran algo común como actividad extraescolar para nosotros e incluso entonces como hoy, el gran mercado de compra de cds de música, estaba entre los adolescentes. Actualmente con la llegada de internet todo esto ha cambiado también para todos los géneros de música. Pero en mi época, una gran parte del sector de ese público estaba dedicado a la compra de discos de jazz. En las tiendas de discos como las que había  en la calle Main y la avenida Central en Los Ángeles veías una gran cantidad de adolescentes. En cierta manera habían reemplazado a las heladerías de los años 30 y 40 pero además eran instituciones educativas donde los dueños y los dependientes de dichas tiendas siempre estaban dispuestos a aconsejar a los jóvenes y a los aficionados al jazz.

Lin Halliday


   Últimamente Grace Kelly esta en boca de todos, es un fenómeno adolescente que ha sacado media docena de discos y es invitada especial en muchos festivales. Sin lugar a dudas es una gran artista pero “rara avis” hoy en día, de ahí su gran popularidad.
                                                                 
    También cabe decir que hoy es mucho más barato producir un disco que hace 50 años, sin embargo los niños prodigio en el jazz eran bastante más comunes que hoy. Sólo dentro de las escuelas del casco urbano se me ocurren nombrar músicos como el saxofonista Terry Jennings, el multi-instrumentista LaMonte Young (posteriormente ambos se convertirían en los fundadores del minimalismo moderno) estaba Lin Halliday un consumado músico del hard bop que con 16 años ya tocaba con los mejores músicos en Los Angeles. Además estaba Mike Herrera, más tarde sería una pieza fundamental con “The Tijuana Brass” y después llegó a ser un gran músico de estudio de grabación.

   Asimismo, existían muchos más lugares para tocar el jazz, era la cima de la generación Beat y las cafeterías eran lugares donde los jóvenes podían ir a tocar. En cuanto a los aficionados más mayores que los adolescentes se refiere, había más clubes dedicados al jazz a tiempo completo que actualmente. Podría llenar páginas con la cantidad de clubes de jazz a tiempo completo que existían en Los Ángeles en ese momento. Actualmente todos han tenido que recurrir a otros tipos de música. Tan sólo hace 20 años cuando llegué a Chicago había por los menos una docena de clubes de jazz, ahora sólo hay dos, “The Jazz Showcase” y “ The Green Mill”. Otros locales también tienen jazz en su programación pero no todas las noches. Estas son muchas de las razones por las que el jazz era más popular y estaba más en la opinión pública que en la actualidad. Pero, realmente el jazz ha muerto? Sólo para aquellos que no están escuchando de verdad.

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